Libertad de Expresión como Herramienta de Discriminación hacia la Comunidad LGBT+
Autor: Jossue Herrera
La libertad de expresión es un
derecho fundamental inalienable que poseen todos los seres humanos sin importar
su: edad, sexo, género, orientación sexual, religión, filial política, etnia,
nacionalidad, origen o antecedente penal, para manifestar y difundir de forma
libre sus ideas y pensamientos sin temor a ser acosadas por los mismos. La
libertad de expresión se considera como uno de los ejes fundamentales en la
conformación de las sociedades democráticas, imprescindibles para el pleno
ejercicio de las libertades civiles y políticas de los individuos, dado que una
sociedad sin libertad de expresión y por ende libertad de pensamiento no es
considerada como una democracia.
Todos los gobiernos, Estados o Regímenes
democráticos protegen y fomentan este derecho fundamental en sus constituciones
internas y tratados internacionales, sin embargo, la libertad de expresión
también implica deberes y responsabilidades para salvaguardar los derechos de
la ciudadanía. Esta responsabilidad es relativa
al ámbito de vida pública y social de los individuos y el rol que estos
desempeñan en una sociedad.
A lo largo de la historia y especialmente en tiempos actuales muchas
organizaciones, partidos políticos y figuras públicas han usado su derecho a la
“libertad de expresión” para generar
y difundir discursos que apoyan: la guerra, apologías de odio, intolerancia
racial, étnica y religiosa o que inciten de forma explícita o implícita a
cualquier tipo de violencia.
Esta situación se da, porque, si bien es
cierto los Estados democráticos fomentan la libertad de expresión y libertad de
pensamiento en sus ciudadanos, estos carecen de herramientas para normar y sancionar
su uso indebido, pues ¿Qué parámetros deben analizarse para considerar
“indebido” el uso de la liberta de expresión, sin que esto implique un atentado
contra la misma?
Para contextualizar en América
Latina, muchos medios de comunicación y figuras públicas del mundo de
espectáculo “satirizan” en sus
programas de comedia a miembros de minorías sexuales, raciales, étnicas,
religiosas, regionales etc., y como estos interactúan con el resto de la
sociedad. Esta forma de “sátira” lo
que hace es burlase de estos grupos sociales, al ser los medios de comunicación
actores con un peso significativo en la opinión pública; mediante estos
programas difunden estereotipos negativos que generalizan a estos colectivos
que a su vez sirven a la ciudadanía como fundamento para emitir prejuicios
hacia sus miembros.
Los defensores de este tipo de
contenido alegan que los programas o personajes satirizados en los miembros
tienen la intención de entretener a la ciudadanía con sus anécdotas y
perspectivas del mundo, y que los detractores de este tipo de comedia son
personas muy susceptibles a críticas y que ello es la verdadera razón de su
descontento.
Si bien es cierto que muchos grupos
sociales incurren a excesos en la censura de contenido público, también se debe
tomar en cuenta que de forma consciente o inconsciente estos programas normalizan
la burla hacia estas minorías, a la vez que los estereotipos difundidos son aprovechados por grupos políticos para promover
sus agendas.
Los grupos homofóbicos utilizan
estos estereotipos para oponerse a la legalización del matrimonio igualitario o
la adopción homoparental, bajo el alegato que los niños pueden verse
traumatizados e incitados hacia ese tipo de comportamiento “anormal” que suele
representarse en los estereotipos públicos. La afectación de estos estereotipos
influye en el núcleo de la sociedad como; las familias e instituciones
educativas secundarias, las cuales usan estos estereotipos para discriminar y
aislar a los miembros de la comunidad LGBT+, por la “vergüenza” que puede acarrear tener un homosexual o transexual
dentro de estas, cuyo comportamiento es “anormal”
y motivo de burla.
Este acoso psicológico afecta a
los individuos miembros de la comunidad LGBT+ y sus familiares, quienes muchas
veces no pueden manifestar su sexualidad abiertamente por las repercusiones que
esto ocasionaría. Se han dado denuncias de despidos por que los empleados son
miembros de la comunidad LGBT+ o algún familiar suyo cercano, especialmente en
empresas que brindan servicios para niños, niñas y adolescentes.
El mayor ejemplo del uso de la
libertad de expresión como herramienta de discriminación se dio el 4 de Julio
de 20018 en Estados Unidos cuando; El pastelero “Jack Philips” de filial
cristiana evangélica se negó a ofrecer su servicio de creación de pasteles para
bodas a una pareja homosexual, el hombre ya mencionado fue demandado por la
pareja por negarse a ofrecer un servicio bajo las causales de discriminación
hacia su orientación sexual. El caso fue
resuelto por la Corte Suprema de Estados Unidos quien fallo a favor del
demandado, al este ejercer su libertad de pensamiento y en defensa de su
libertad de creencia.
Esto nos plantea la siguiente cuestión: ¿Debe normarse la libertad de expresión
como herramienta legal para luchar contra la discriminación? Y de darse ¿Hasta
qué punto debe censurarse el pensamiento e ideas para construir un sistema de
igualdad social?

0 Comentarios